Casimiro del Collado

Casimiro del Collado y alboCasimiro del Collado y Albo nace el 4 de marzo de 1821, en el seno de una familia adinerada y culta, nació en Santander Casimiro del Collado y Albo. Estudió en Liendo, donde estaba la casa solariega; en los escolapios de Villacarriedo y Burgos.

En 1836 viajó a México donde adquirió una desahogada posición. En este país comenzó su carrera literaria colaborando en periódicos locales entre 1840-47. Conoció a José María Lafragua con quien fundó el Apuntador, tanto de sus páginas, como en el Liceo, el Ateneo y el Museo se dio a conocer como poeta utilizando el seudónimo de Fabricio Núñez, integrándose de pleno al movimiento poético del romanticismo mexicano.

Durante la invasión estadounidense trató de salvar la vida del capitán, y periodista,  Luis Martínez de Castro, herido de muerte en la batalla de Churubusco. Tras estos acontecimientos su estilo derivó hacia el neoclasicismo reflejando los sucesos históricos de su época: agitación política, peste, amenazas exteriores… (Un ejemplo es “Oda a Méjico”, dedicada a José María Roa Bárcena)

Volvió a España en dos ocasiones, en 1871 y 1875. Conoció a Marcelino Menéndez Pelayo quien le escribió el prólogo a la segunda edición de su libro “Poesías”  quine consideraba su obra  “al nivel de los primeros líricos españoles y encontró acentos propios y vigorosos para toda idea y toda pasión y colores y formas para todo espectáculo de la naturaleza”.

Fue miembro correspondiente de la Real Academia Española de la Lengua, así como fundador de la Academia Mexicana de la Lengua en la que ocupó el sillón IV.

Casimiro del Collado y Albo falleció en la capital de México el 28 de marzo de 1898.

Entre sus obras se encuentran “Gelmira“, “Canto a Santander“, “En la muerte de mi hermano“, “A Chapultepec“, “La oda a Sabino Oapatía“, “Liendo ó el valle paterno“, “A la primavera“, “Adiós España“, y “Oda a Méjico“. Sus libros fueron publicados bajo los títulos de:

 “Poesías” (México, 1868).

 “Últimas poesías” (México, 1895).

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Enrique Menéndez Pelayo

En 1861 nació en Santander Enrique Menéndez Pelayo.

Estudió en el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza desde donde se trasladó a Valladolid y Madrid para licenciarse en Medicina en 1883. Ejerció de cirujano en el hospital de San Rafael entre 1885 –atendió a las víctimas de la epidemia de cólera de ese año- y 1894, un año después de la explosión del buque “Cabo Machichaco”, no sin olvidarse de su hermano a quien aconsejó durante años sobre su reuma y otras dolencias.

Utilizando seudónimo, escribió en medios de prensa como “El Atlántico”, “El Aviso”, “El Diario Montañés” o “Santander Crema”.

Su primera obra publicada fue “Poesías” en 1886, a la que le siguieron “Desde mi huerto” (1890), “Romancero de una aldeana” (1892), “Vía Crucis nuevo” (1907) y “Cancionero de la vida quieta” (1915).

Aparte del interés por la poesía también cultivó la prosa, publicando varios cuentos y novelas cortas: “A la sombra de un roble” (1900), “Cuentos y trazos” (1905), “El idilio de Robleda” (1908), “Interiores” (1910) y “La golondrina” (1904).

Sus éxito en la poesía y en los relatos le guiaron hacia el teatro, estrenando obras como “Las noblezas de don Juan”, el 18 de marzo de 1900, en el Teatro de la Comedia de Madrid y “Alma de mujer”, el 27 de enero de 1904, en el Teatro Principal de Santander.

Junto a ellas destaca una pieza corta de 1905, “Rayo de luna” y las inéditas: “Los albaricoques“, “Un buen partido” y “La reina de la fiesta“.

Participante en tertulias afamadas, dejó escrito en el libro “De Cantabria” en la que acerca al lector a autores como Amós de Escalante, Adolfo de la Fuente, Ángel de los Ríos, Fernando Pérez del Camino, Tomás Campuzano, Fernando Pérez del Camino y José María de Pereda. Además de a su hermano, consideró como sus maestros al  poeta Amós de Escalante y al novelista José María de Pereda.

Fuen nombrado correspondiente de la Real Academia de la Historia en Santander en junio de 194 y formó parte de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos.

A la muerte de Marcelino vigiló el cumplimiento de su testamento y derechos literarios, fue el primer bibliotecario y presidente honorario de la Sociedad Menéndez Pelayo y a pesar de la ceguera, que le acompañó en sus últimos años, siguió manteniendo al frente de la misma hasta su muerte, el 22 de agosto de 1921.

Mención aparte merece su intervención en la creación de “La Gota de Leche”, la “Biblioteca Municipal” o el “Ateneo de Santander”, sin duda fue el gran impulsor del “Monumento a Pereda” y los homenajes a Amós de Escalante y José María de Aguirre.

Dejó el libro póstumo “Memorias de uno a quien no sucedió nada“, donde narra diversos aspectos de su vida y la relación con su hermano.

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Evaristo Silió

Evaristo SilióEvaristo Silió. (1841-1874) Nació en Santa Cruz de Iguña, donde falleció a los 33 años. Pasó su adolescencia en Santander. En su juventud vivió en Valladolid donde estrenó un drama juvenil: “Fe, esperanza y caridad”, que fue representado por algunos miembros de la sociedad literaria a la que se unió.

En Madrid transcurrió un tramo de su vida colaborando como crítico literario en varios periódicos y revistas –“la Constitución”, “La voz del Pueblo” o “El Eco del País”- a su vez estudió lengua y literatura alemana, inglesa, italiana y francesa.

Sus obras mas destacadas son:

Santa Teresa de Jesús” (1867)

El esclavo” (1868)

“Desde el valle” (1868)

“Leyenda” (1868)

“El amor y la patria” Es una novela que fue publicada en “La Voz del Siglo”.

“El bardo de la Montaña” Que es un libreto de zarzuela.

“Loa a la libertad”, obra teatral escrita con motivo de la revolución de septiembre – “La Gloriosa”, de 1868 y que supuso el destronamiento de Isabel II.

Dramas que quedaron inéditos: “Elena”, “Las Apariciones”, “La Tradición de la aldea”.

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José Luis Hidalgo

José Luis HidalgoJosé Luis Hidalgo (Torres-Torrelavega 1919 – Madrid 1947). Su infancia transcurrió en Torrelavega,  a los 16 años por primera vez en “El Impulsor”, semanario local, donde aparecerían sus primeros poemas al año siguiente.

Otra de sus pasiones fue la pintura, como artista participó en la elaboración de carteles en la Olimpiada Popular de Barcelona en 1936.

Durante la Guerra Civil trabajó como maestro en Santander y profesor auxiliar de Dibujo en el Instituto de Enseñanza Media de Torrelavega, hasta que en 1938 fue movilizado por el cuerpo de Ingenieros. Al acabar la guerra estaba destinado en Valencia, ciudad donde permaneció realizando los estudios de Bellas Artes en la Escuela de San Carlos, allí convivió con José Hierro, a quién había conocido el Santander y con él compartirá sus preocupaciones literarias, así como con otros destacados poetas con quienes forma parte de la denominada “Quinta del 42”.

En uno de sus viajes a sus raíces entabla relación, en Santander, con el grupo “Proel”,  formando parte activa en la elaboración de la revista poética del grupo, constando en ella alguno de sus poemas.

Su vida transcurre entre Santander, Valencia y Madrid. Colabora en el diario Alerta, así como en revistas de ámbito nacional (Leonardo, Garcilaso, Escorial, etc.) su vida transcurre de forma apresurada desarrollando todas sus aficiones poéticas y artísticas, que se verán truncadas por una neumonía que le llevó a la muerte el 3 de febrero de 1947.

Es considerado un baluarte de la poesía existencial española.  Su obra principal se publicó en tres libros:

“Raiz”, editado en Valencia en 1944. En el que se recogió una parte de los poemas escritos hasta entonces.

“Los Animales”, (1945) bestiario poético editado por Proel, una obra que contiene referencias a las “greguerías” que había publicado en el semanario “El Impulsor”.

“Los muertos”, aparecido en la colección Adonáis muy pocos días después de su muerte. En esta obra aparece el autor maduro, considerando esta obra el culmen de su generación.

Otras obras publicadas son “Pseudopoesías” (1936), “Las luces asesinadas y otros poema” y “Mensaje hasta el aire” (1938), libros de marcada tendencias surrealista.

Su obra sigue siendo objeto de estudio tanto en España como en el extranjero.

Información sobre el poeta.

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José María de Cossío

José María de CossíoJosé María de Cossío y Martínez-Fortún nació en Valladolid el 25 de marzo de 1892 falleció, en la misma ciudad, el 24 de octubre de 1977.

Su unión con Cantabria viene de la herencia familiar que convirtió a su casa en Tudanca – “La Casona de Tudanca” – en su lugar de reposo y estudio, donde llegó a ser alcalde electo durante la II República y, por expreso deseo, reposan sus restos.

En La Casona consiguió reunir a los intelectuales españoles más importantes del siglo XX. Como legado donó la Casona, junto a los más de 25.000 volúmenes con que contaba su biblioteca al pueblo de Cantabria.

Estudió derecho en la Universidad de Valladolid además de Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca, donde tuvo entre sus profesores a Miguel de Unamuno.

En 1920 publicó su primera obra, “Epístolas para amigos”, participó en diversas tertulias madrileñas, colaboró en distintas publicaciones como El Sol, La Revista de Occidente o “ABC”, donde ejerció de crítico literario, asimismo fue ensayista y editor; con José Bergamín fundó la revista “Cruz y Raya” en 1933; fue director de los cursos para extranjeros de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. En 1948 ingresó en la Real Academia de la Lengua Española, donde ocupó el sillón “G”.

La afición a los toros y su amistad con  personajes como como José Gómez “Joselito”, Ignacio Sánchez Mejías, Rafael Ortega “El Gallo”, Pepe Luis Vázquez, Antonio Bienvenida o Domingo Ortega, le llevaron a elaborar, entre 1943 y 1961, su obra más conocida y prestigiosa fue la “Gran Enciclopedia de los toros”, uno de sus colaboradores llegó a ser Miguel Hernández.

Cossío fue también aficionado al fútbol, como tal, detentó la presidencia del Racing de Santander entre 1932 y 1936.

La parte principal de su obra estuvo destinada a la crítica, escribió más de un centener de libros, como “la obra literaria de Pereda”, “Los toros en la poesía castellana”, “Romancero popular de La Montaña”, “Fábulas mitológicas en España”, “Cincuenta años de poesía española (1850-1900)”, “Rutas literarias de La Montaña”…

Fue un gran aficionado a la colección de manuscritos autógrafos de la poesía española así se elabora el “Cancionero para José María de Cossío”, compuesto por más de 3.000 poemas de diversos autores.

Museo Casona de Tudanca

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