Nel Llano

Manuel LlanoEl escritor Manuel Llano nació el 23 de enero de 1898 en Sopeña, en el Valle de Cabuérniga y falleció el día 1 de enero de 1938 en Santander.
Pasó su infancia con sus abuelos en Cabuérniga. De niño trabajó como ayudante de pastor (sarruján) en las brañas de la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga, según contaba el mismo.
En su etapa de niño pasó una época en la escuela de Sopeña hasta que pasó a la “Escuela La Salle” de Terán de Cabuérniga. Ya en la adolescencia se trasladó a Laredo donde encontró trabajo como mancebo de botica.
Muy joven aún, se trasladó junto a sus padres a Santander y empezó estudios de marino, que abandonó enseguida. Obtuvo la capacitación de maestro que llegaría a ejercer, por poco tiempo, en Helguera.
Sus inquietudes le llevaron a colaborar en periódicos locales y en “El Pueblo Cántabro”, en 1922 aparecen sus primeras colaboraciones firmadas, y hay constancia de que hizo una lectura de cuentos suyos en el Círculo Católico de Obreros en mayo de 1923.
El 2 de junio de 1923 contrajo matrimonio con la burgalesa María Lázaro, en 1925 nació su primer hijo, Felipe, y un año después el segundo, Jesús; su hija Mercedes nació en 1928.
“Nel Llano” fue un gran aficionado a la Canción Montañesa, perteneció a los coros montañeses “El Sabor de la Tierruca”, con los que participó en 1925 en una gira por Valladolid, Madrid y Andalucía que tuvo bastante éxito. Esta afición le llevó a escribir canciones corales e incluso una pieza folclórica “La Jila”; su buena acogida le permitió conocer al gran “Azorín” al que acompañó en su visita a Santander en 1927, hecho que animó su vocación literaria.
Empieza a colaborar en el diario “la Región” en 1928, en él publicaría su primera novela “El Sol de los muertos”. Poco despué, consiguió el premio literario del Ateneo de Santander por una de sus piezas de folklore montañés “Tablanca”. A partir de este reconocimiento entra en contacto en las tertulias del Ateneo con otros escritores como José Hierro, Ángel Espinosa, José Luis Hidalgo, José María de Cossío…, este último le ayudó a encontrar trabajo en una imprenta como corrector de pruebas, donde se mantuvo hasta 1933 proporcionándole la estabilidad económica necesaria para desarrollar su talento literario.
En esa época escribió “Las Anjanas”, obra que envió a Gerardo Diego y que sirvió para iniciar amistad con el poeta . Posteriormente abandonaría la imprenta e ingresa como corrector en el diario “El Cantábrico”. Su creciente prestigio como escritor le permitió entablar amistad con Miguel de Unamuno con quien mantenía animadas tertulias durante sus estancias en Cantabria.
Llegado junio de 1937 se cerró el diario “El Cantábrico” por escasez de papel, poco tiempo después, en agosto, inicia su colaboración en el diario “Alerta”. Y tras celebrar la nochevieja de ese año, con sus compañeros de redacción, falleció de un infarto de miocardio.
Fue enterrado en Ciriego y en 1980 sus restos fueron trasladados al “Panteón de hijos ilustres” por acuerdo del Ayuntamiento de Santander.

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